Una app de citas donde el paciente vuelve solo cuando le toca.
El paciente pide su cita sin llamar y le llega el recordatorio el día antes. Entra y ve sus informes y sus pruebas. Y recibe el aviso cuando le toca la siguiente revisión, la vacuna o la sesión, sin que nadie del mostrador tenga que acordarse de llamarle.
La hora del que no viene ya no se recupera. Y nadie se acuerda de avisar.
En una clínica dental, un veterinario, una consulta de fisioterapia o un centro de estética la agenda vive en el teléfono. Cuando alguien no se presenta, esa hora se pierde. Lo que se le ha hecho a cada paciente está entre una carpeta y la memoria de quien lo atendió. Y cuando le toca volver (la revisión anual, la vacuna, la siguiente sesión del bono), hay que acordarse de llamarle, uno por uno.
Ese es dinero que se va sin que nadie lo vea: huecos que nadie avisó y pacientes que no vuelven porque nadie les dijo que les tocaba.
Un programa de gestión clínica genérico suele resolver la facturación y poco más, y obliga al centro a trabajar como el programa quiere. Aquí es al revés.
Tres accesos: el paciente, el mostrador y el profesional.
Pide cita eligiendo servicio, profesional y hueco libre. Confirma con un toque cuando le llega el recordatorio. Ve sus informes y pruebas, y recibe el aviso cuando le toca volver.
La agenda del día con lo confirmado, lo que falta por confirmar y los huecos. A quien no ha confirmado se le avisa con un toque. La ficha de cada paciente sin buscar en ninguna carpeta.
Sus pacientes de hoy con lo que necesita saber antes de que entren: última visita, en qué punto del tratamiento va, notas. Y añade el informe desde la misma pantalla.
Con sus servicios, sus profesionales y su forma de trabajar.
Se construye con sus servicios y su duración, sus profesionales y sus horarios, sus tipos de informe y sus plazos de revisión (seis meses para una higiene, un año para una revisión, la pauta de vacunas de un animal). Si usa bonos de sesiones, la app lleva la cuenta.
Se instala en el móvil del paciente sin pasar por ninguna tienda, con el nombre y el logo de su centro. Los datos de salud se guardan en servidores de la Unión Europea, con copia diaria y contrato de tratamiento de datos; cada paciente ve solo lo suyo y queda registrado quién ha abierto qué.
Puede verlo con datos de ejemplo en la demostración abierta: entre como paciente y luego como recepción.
Lo que preguntan las clínicas y los centros.
¿Sustituye a mi programa de gestión clínica o de facturación?
No hace falta. La app se ocupa de la relación con el paciente: citas, recordatorios, informes y avisos de cuándo volver. Puede convivir con su programa actual de facturación o historia clínica, y si quiere, se conecta con él para no meter nada dos veces.
¿Cómo se reducen las citas a las que no vienen?
Con el recordatorio automático el día antes y la confirmación con un toque. Lo que no se confirma aparece en la agenda de recepción para avisar, y la hora que se libera se puede ofrecer a otro paciente el mismo día. El que falta sin avisar queda registrado en su ficha.
¿Es válido para un veterinario o una clínica de estética?
Sí, y también para fisioterapia, podología, psicología, ópticas, centros de nutrición y peluquerías con cita. Cambian los servicios, los tipos de informe y los plazos de revisión; la base es la misma y se adapta a cada uno.
¿Cumple con la protección de datos de salud?
Los datos se guardan en servidores de la Unión Europea, con copia de seguridad diaria y contrato de tratamiento de datos. Cada paciente accede solo a lo suyo con su propio acceso, y la app registra quién ha abierto cada informe y cuándo.
¿Cuánto cuesta y cuánto tarda?
Depende de los servicios, los profesionales y lo que quiera que vea el paciente. Precio cerrado por escrito en menos de 24 horas, pago por plazos atados a entregas, y mantenimiento mensual sin permanencia con servidor, copias, cambios y soporte directo. Suele estar funcionando en dos o tres semanas.
Dígame cuántos pacientes atiende al mes y le digo lo que le saldría.
Respuesta en menos de 24 horas, con precio cerrado por escrito. Hablará conmigo, que soy quien la programa.